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20. jun., 2016

¿Qué haces con el tiempo que tienes? o ¿Tú controlas el tiempo o el tiempo te controla a ti?

El tiempo es una creación humana para nuestra organización, por tanto, nunca falta tiempo simplemente lo ordenamos de acuerdo a nuestros intereses principales. Es preciso realizar una auditoría de nuestras prioridades, metas y objetivos. Tener claridad sobre qué queremos, qué tenemos y hacia dónde vamos.

En consecuencia, aprovechar el tiempo es saber utilizar cada instante, es vivirlo intensamente. Cada vez que estamos donde no queremos estar, hacemos lo que no deseamos o bien lo que no está alineado a nuestro propósito, estamos perdiendo el tiempo que por cierto no regresa. Por eso, pregúntate si lo que estás haciendo hoy, te acerca al lugar en donde quieres estar mañana. (W. Disney)

También es importante respetar el tiempo de los demás. Si tienes una cita, ser puntual y si eres el visitado, no hacer esperar. Se dice que el tiempo va de prisa…pero si tú eres el dueño del tiempo, ¿de quién depende entonces? Detente un momento y contempla todo lo que está a tu alrededor: la verde vegetación, las palomas y gaviotas pasar, o simplemente contempla a tu familia, a tus hijos.


Finalmente, el tiempo que vivas sea corto o largo, inviértelo en lo que más amas, agradece, abraza, aprende, ríe y ten presente que tú eliges cómo y en qué usar tu tiempo.

20. jun., 2016

¿Cuántos días de la semana realmente disfrutas de principio a fin?¿Por qué no vivimos cada día cómo los días especiales en donde celebramos algo?

En ocasiones nuestros días se vuelven automáticos: nos despertamos, nos arreglamos, desayunamos, vamos al trabajo, a la escuela o a nuestras actividades cotidianas, regresamos, cenamos y nos dormimos...por tanto es muy común terminar con una sensación de vacío. Nuestra mente utiliza alrededor del 70% de su tiempo reproduciendo memorias, culpándose por lo que se hizo antes y creando escenarios de “momentos perfectos”, cosas que no son reales; solo un 30% de nuestra mente se enfoca en lo que estamos viviendo y lo más lamentable es que hay personas que nunca logran disfrutar el momento que viven.

Carpe Diem es una locución latina que significa "aprovecha el día": el pasado ya quedó atrás sólo aprende de él, el futuro todavía no está en tus manos y dependerá de las decisiones que tomes en tu presente que es lo único cierto que tienes. 

El día de HOY no es solo un día más en tu vida, ES UN REGALO, es único y es todo lo que tienes aquí y ahora. ¿Qué esperas para disfrutarlo, aprovecharlo, agradecerlo? DESPIERTA porque ante tus ojos está la maravilla más grande: LA VIDA

20. jun., 2016

"La milla extra" es una ley universal que hará que te conviertas en una persona extraordinaria: ¿Quién da la milla extra? El que hace más de lo que le pagan, el que entrega más de lo que le piden, el que sorprende porque supera las expectativas, el que da “valor agregado”. ¡Este es el camino más seguro para el éxito! 

Cuando das más de lo te piden o de lo que se espera, tienes dos opciones: Pensar que se están aprovechando de tu nobleza o ser tú quien aproveche la ocasión para aprender más y convertirte en un experto. Al recorrer la milla extra, podrás disfrutar del efecto "ley de acción y reacción", es decir, que todo el esfuerzo que haces no se pierde sino que regresa de alguna forma. Si no regresa de inmediato, lo hará después multiplicado por diez. El concepto es simple: DA LO MEJOR DE TI AL MUNDO Y EL MUNDO TE REGRESARÁ LO MEJOR.

Te animo HOY a que seas una persona extraordinaria, a eliminar la queja, la indiferencia o apatía, pues te aseguro que siempre tendrás algo valioso para dar o compartir a los que te rodean; que los problemas te inspiren a buscar soluciones y los conviertas en retos. Recuerda que Dios te ha dotado de gran capacidad y potencial pero hay que saberlo utilizar.

Este es el gran secreto de toda persona que avanza en su desarrollo personal y profesional. Ahora que ya lo sabes, toma la decisión y ve por la milla extra.

15. jun., 2016

“La misión de una empresa es lo que da dirección a cada uno de sus esfuerzos y resultados, es la razón de hacer y más aún la razón de ser.”

Voy a hablar de la “misión de una empresa” algo que es prodigioso, indispensable pero a veces poco usado por los empleados en las compañías. ¿Para qué sirven tan profundas palabras, casi siempre salidas de los MBA más prestigiosos y colgadas en la pared de las oficinas si no son interiorizadas por los colaboradores de la misma?

La misión, como la visión y valores de una empresa son la esencia de ella misma y la que nos une a todos a conseguir los objetivos de rentabilidad para lo que han sido concebidas las empresas.

El impacto de la misión está determinado por varios elementos que describo a continuación:

1. La claridad de su definición.

“No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige.”

La claridad de su definición origina estabilidad y coherencia en las operaciones realizadas, además de provocar credibilidad y fidelidad tanto de los colaboradores como de los clientes hacia la empresa.

Para crear la misión se deben considerar los siguientes aspectos fundamentales:

• La visión.
• El fundamento de la empresa.
• Los clientes.
• Los productos o servicios.

Una misión debe ser en su definición: Profunda, Concreta, Motivadora y Retadora para que empuje el crecimiento constante de la gente y la organización. Con la misión conoceremos el negocio al que se dedica la empresa en la actualidad, lo que podemos esperar de ella y hacia qué negocios o actividades puede encaminar su futuro.

El definir una adecuada misión aporta estabilidad y coherencia a las operaciones realizadas, brinda claridad y enfoque a todo el personal y esto provoca como consecuencia credibilidad y fidelidad de los clientes hacia la empresa; logrando un relación sólida y duradera entre las dos partes.


2. La forma en que se comunica.

Una pregunta para nuestra reflexión: si a una persona de tu organización le preguntaran cuál es la misión de la empresa donde trabaja ¿sabría expresarla con precisión y sin dudar?

La mayoría de las empresas, se apresuran a definir Misión, incluso de manera bastante rápida la dan a conocer en la web externa y casi siempre la incluyen al inicio de sus presentaciones corporativas.

Pero hacia el interior, ¿cómo lo hacemos? ¿Nuestros empleados la conocen? ¿De qué forma la estamos comunicando y transmitiendo? ¿Cómo nos aseguramos que la entiendan? y lo más importante, ¿sabemos si la comparten y viven cada día?


3. La conexión con los objetivos.

La eficiencia y efectividad de una empresa depende directamente al grado en que la organización alinea su misión con su estructura interna, políticas y objetivos.

La Planeación estratégica realizada por el nivel directivo, debe orientar los objetivos y esfuerzos de la organización a su misión. De lo contrario, el permitir que cada miembro de la institución actúe según su propio criterio, redundará en que otros asuman ese comportamiento como correcto, lo sigan, y se convierta en un hábito, no necesariamente adecuado o probablemente no de acuerdo a la filosofía, aunque cumpla con el resultado esperado en forma elemental.

Las acciones de cada colaborador deben responder a los objetivos definidos por los líderes iniciando por la Dirección General; estos objetivos a su vez deben contar con indicadores claros y específicos, además de estar enfocados en la misión de la organización, que da rumbo a cada paso.


4. La conexión con los colaboradores.

Para que la misión de una empresa se logre, es indispensable que haya los colaboradores estén conectados con ella, ya que en la medida en que todos se sienten vinculados es como se enfocarán.

Crear una misión que inspire además es la clave para un liderazgo duradero y transformador. Después de todo, los líderes necesitan saber a dónde van y sentirse identificados con esa dirección.


CALL TO ACTION: Sal de tu oficina y habla con la gente en toda tu organización.

•¿Conocen la visión, la misión y los valores de tu organización?
•¿Ellos y tú creen que es congruente con la dirección que llevan? ¿Es congruente con la dirección del mercado?
•¿Los colaboradores se sienten motivados por la misión de la empresa?
•¿Cómo puedes lograr “engagement” entre la gente en tu organización y la misión?

25. feb., 2016

Las emociones son parte fundamental de nuestra inteligencia, lo que conocemos con el término de inteligencia emocional, que aunque no es tan fácil de medir como el coeficiente intelectual, ocupa un lugar central en nuestras decisiones de éxito.

La inteligencia emocional es la capacidad de aprovechar las emociones de la mejor manera y combinarlas con el razonamiento para obtener el mejor resultado.

Se ha creído que desarrollando el intelecto es cómo se llegarán a obtener mejores resultados en la vida, por esta razón no se da a las emociones ningún estímulo e incluso tendemos a reprimirlas o a no exteriorizarlas por temor a ser criticados. Sin embargo el coeficiente intelectual es el responsable únicamente del 20% de nuestras decisiones. Por lo tanto un alto Cl no es sinónimo de éxito profesional, ni una vida satisfactoria y plena. 

No existe una racionalidad ajena a los sentimientos; esta idea no es más que una falta de atención hacia los estados de ánimo y emociones que te acompañan a lo largo de la vida.

Un LEI, es aquel que motiva, inspira y transforma para obtener los resultados esperados. No despierta miedo en su equipo, pues al ser fuente de inspiración, recibe de sus colaboradores el respeto y la admiración. Su equipo no le fallará porque está comprometido con él y con el resultado.

Para ser un líder emocionalmente inteligente, se necesita:

Positividad para motivar al equipo como una fuente clave para el clima organizacional. El empuje del LEI puede movilizar a todo un grupo en la misma dirección y tener un alto impacto en el estado de ánimo de los colaboradores que se refleje de manera muy en la productividad, eficiencia y los resultados. Esta motivación depende de tres factores:

  1. La identificación clara de las emociones.
  2. La capacidad de expresar adecuadamente las emociones. (tomando en cuenta las emociones de los demás y el entorno.)
  3. El hecho de ser más un emisor de emociones que un receptor.

La unidad y la cohesión de un equipo se construyen no sólo con la motivación del líder, sino a partir de los vínculos personales que lleguen a constituirse, por tanto no hay que dudar en organizar eventos deportivos donde todos participen, actividades que impliquen retos o entregas de premios que reconozcan el trabajo realizado, lo cual promueve un clima de cordialidad que configura una fuerte sensación de identidad común que favorece el rendimiento.

  

Carácter para inspirar la conducta y el comportamiento de quienes te rodean. La congruencia y el ejemplo en un líder, le darán poder para influir en su equipo y para inspirar a aquellos que han depositado su confianza en él.

Para ser fuente de inspiración, se necesita primero autoconocimiento y autocontrol.

Autoconocimiento. El LEI es maduro en el conocimiento que puede tener de su propia interioridad, es decir, entra constantemente en contacto con su realidad interior: pensamientos, emociones, necesidades, expectativas, anhelos. Todo esto constituye la base de aquello que proyecta hacia el exterior. El principio de todo es lograr el liderazgo sobre uno mismo (liderazgo intrapersonal), para después como una hermosa coincidencia alcanzar la efectividad interpersonal.

Autocontrol. Esto significa tener control sobre nuestras acciones y reacciones. Un LEI es capaz de dirigir sus actitudes, de manera que comunique a los demás lo que necesita para cumplir con sus objetivos. Para poder elegir nuestras acciones es importante analizar la escala de valores que tenemos contra la que deseamos tener; después utilizando nuestro dialogo interno, cambiando nuestras palabras y la forma que tenemos de programarnos; es como provocamos en nosotros las conductas esperadas, que tienen que ser consistentes en un plazo de tiempo considerable (mínimo 21 días) hasta desarrollar nuevos hábitos que nos hagan trascender. 

Para guiar nuestras reacciones juega un papel fundamental la correcta administración de las emociones, que consiste en utilizar cada emoción en la proporción necesaria. Partimos del principio que no hay emociones negativas, simplemente todas existen y tienen un propósito, que se cumple si las sabemos canalizar y aprovechar. Por ejemplo, no es malo enojarse, pero hay que saber cuánto, cuándo, dónde, con quién y para qué lo hacemos. Esto implica cambiar las respuestas automatizadas o impulsos por respuestas dirigidas a un objetivo particular. El LEI no es reactivo sino proactivo.

 

El arte del liderazgo no consiste en asumir normalmente un tono duro, sino en la capacidad para establecer el clima emocional para poder influir en los demás.

 

Capacidad de guiar para transformar los resultados de los colaboradores. Uno de los errores más típicos de los líderes es la incapacidad de mostrarse enérgico cuando la situación lo requiere. Los errores provocan retrasos, re-trabajo, pérdidas importantes y/o malos resultados, es entonces cuando se requiere señalar la falta pero con inteligencia emocional. Es fácil caer en la tentación de actuar con enojo, con agresividad y por el impulso de la situación, sin embargo, esto no produce el resultado esperado y la mayoría de las veces ni siquiera corrige el error, por el contrario, disminuye la productividad y fractura la comunicación. En otros casos, hay líderes que prefieren no corregir pues carecen de herramientas adecuadas y prefieren evitar el enfrentamiento o creen que se dañará la relación; sin embargo esto a la larga provoca que el líder pierda autoridad e incluso credibilidad y por lo tanto tampoco es conveniente.

Cuando se presenta una situación que hay que corregir, un LEI la enfrenta de la siguiente manera:

  • Espera a tener un control total de las propias emociones. No evade, ni ofende, sino enfrenta con dominio sobre su persona y sobre el momento.
  • Dimensiona la falla (situación) y las consecuencias reales de la misma. Cuidando no exagerar pero tampoco justificar, y sobretodo mostrar claramente lo que se originó por la falla, de ser posible con datos precisos para una mayor comprensión.
  • Brinda un feedback oportuno y completo. Retroalimentar en tiempo significa hacerlo cuando acaba de suceder aquello que se busca corregir, siempre y cuando ya tengas el control de tus emociones; lo importante es no dejarlo “para después” porque no tienes tiempo. Además hay reglas y un entrenamiento para lograr aplicar la metodología feedback y tener éxito.
  • Explica con claridad y firmeza lo que espera del colaborador, llegando a un acuerdo. Se comunica la mejora deseada al colaborador y se establece una fecha para sea posible el seguimiento y la evaluación del cumplimiento.
  • Faculta y brinda coaching para el cumplimiento de los acuerdos. Durante todo el proceso se mantiene cerca del colaborador, revisa los avances, hace preguntas que resulten retadoras y reconoce los logros.

 

“Los líderes son efectivos por lo que son interiormente; por las cualidades que los hacen personas. Para llegar al más alto nivel de liderazgo, las personas tienen que desarrollar esos rasgos interiormente”. (John Maxwell)

 

Un LEI es indispensable cualquier organización, es tiempo de planear una estrategia para agregar inteligencia a nuestras emociones para desarrollar el potencial de nuestros colaboradores al máximo y guiar a nuestros equipos por el sendero del éxito.

 

El reto en tu liderazgo es claro:

Alcanzar un alto nivel de Inteligencia Emocional para Motivar, Inspirar y Transformar

¿Lo tomas o lo dejas?